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Indignación

La indignación es el sentimiento, la sensación provocada por el atentado a la dignidad. Por lo tanto, para indignarse es indispensable tener dignidad, siquiera un poco. En algunos países del mundo civilizado, específicamente en Europa y muy particularmente en España y Francia, se están dando pasos firmes para inocular en las personas, cual vacuna, la indignación. Están haciendo ingentes esfuerzos para generalizar, cual “peace and love” en otros tiempos de otras guerras, la indignación por la forma en que la crisis económica y financiera global, sus causas y efectos, han empobrecido más a los pobres y enriquecido más a los ricos. Nosotros, en franca vía hacia el subdesarrollo, también tenemos que indignarnos. Sólo que nuestra indignación debe ser mucho mayor. Claro que deberíamos estar indignados por la cada día más ancha grieta entre ricos y pobres, más los empobrecidos, pero es que lo de nosotros no se trata simplemente de la crisis económica y financiera global. También tenemos una i...

Bella Vista por dentro

Señor director: Si no fuera tan serio el problema, movería a risa leer las noticias sobre “el exclusivo sector” Bella Vista, casi todas debidas a factores externos: que si pululan trabajadores/as sexuales en las aceras, que si los incapacitados mentales duermen en nuestras montañas de basura, que si los bebedores callejeros hacen mucho ruido, que si en la esquina de la panadería se forma un charco de aguas negras que contrasta con la higiene y el olor del pan, la construcción de torres, la tala de árboles, el estado de calles y aceras, todo eso y mucho más, absolutamente cierto. De todos es sabido que, cada tanto, ocurren incidentes graves. Crímenes. Hay que resaltar otros hechos de la vida diaria del exclusivo – por tanto, carísimo - barrio. Nunca he leído, por ejemplo, que se hayan quejado de los escándalos, incluso en horas naturales del sueño, de un musiquito queriendo matar a su hijo porque es homosexual. O sea, el musiquito tiene derecho a desinhibirse con la sustancia que más...

Las flores de Tomasita

Doña Tomasita Marcel es hija de un inmigrante martiniqueño, obrero, que vino de “poliéster” (polizonte) en un barco hace más de cien años, y de una dominicana “canillita, que vendía de tó”, especialmente flores. Baja de estatura (supongo que el cubo en la cabeza no la dejó terminar de crecer, quizás hasta la haya puesto más pequeña), es una mujer sencillamente inmensa. Comparte la vivienda que hace muchos años le construyó su marido en Villa Faro, con ocho personas más entre hijos y nietos, y los mantiene a todos. “Mi ranchito es mitad de bloques, con el techo de zinc. Hay que desbaratarlo. Cuando llueve se mete el agua.” ¿Hay suficientes camas? “Muchos tienen y muchos no tienen cama. Duermen como Dios quiere”. Siendo muy joven, se unió maritalmente a un obrero que murió hace diez años debido a complicaciones de hipertensión arterial. De él tuvo cuatro hijos, dos varones y dos hembras. “A veces salen a la calle, uno consigue una cosita, otro consigue otra, pero ahora mismo no hay ná”....

Toda una vida

3 de mayo de 2005, peródico HOY Muy a tiempo, mi hija aprendió que, además de las buenas notas, para asegurar su porvenir de la forma que lo haya concebido, en lo profesional o lo económico –hasta ahora bastante difíciles de conjugar– es prudente inscribirse en un partido político. Y se inscribió. El pasado domingo 24 de abril, conmemoración de la gesta del 65, asistió a su primera actividad como militante y vino contentísima porque un joven de su edad la abordó diciendo que su mamá era mi amiga. A mí se me aguaron los ojos. Primero, porque se trata de una amiga muy querida, a quien he visto muy poco después que nos enganchamos a madres (ella, además, a esposa). Gracias, Luchy. Segundo, porque esas cosas ya no ocurren con frecuencia. A los jóvenes de hoy, en general, no les importan esos detalles. Y tercero, porque no deja de ser un hálito de esperanza que en un partido se fomente la amistad entre su membresía, especialmente la juventud. Entonces, no será imposible la inquieta moción d...

Recuerdos, y no de Ipacaraí

Rostros, periódico HOY 1 Abril 2005, 12:00 AM 37 aniversario, 51 experiencias El 3 de junio de 1968 se graduaron de bachilleres 51 jóvenes en el Colegio Santo Domingo. Muchas de ellas ya son madres dos veces, es decir, abuelas. Cada una tiene su historia personal, profesional, laboral, familiar, amorosa. Algunas han hecho y hacen vida pública, ya sea en la política, en la ciencia, en la comunicación, en las empresas privadas, en la fe, incluso en el ejército. Todas han honrado ese compromiso que significa ser parte de un grupo que, así sea con su comportamiento diario, aun en el marco doméstico, han procurado devolver a la sociedad el privilegio que reconocen haber recibido. Este grupo se hizo bachiller en una época en que apenas el cinco por ciento de la población del país tenía acceso a la educación media, entonces secundaria. Y tuvieron la suerte de adquirir muchos conocimientos por encima de los programas oficiales de la época, como por ejemplo, el idioma inglés, una sólida base d...

El reino de los cielos

No tengo la más remota idea del lugar donde pueda quedar el reino de los cielos. Debería ser muy importante el dato, por la promesa de vida eterna a la derecha del Padre. Lo cierto es que, entre lo aburrida que se nos pinta esa vida por la forma en que la describen y hasta la dejan de describir, más la posibilidad de reencontrarnos con tantos y tantos de los que no quisiéramos volver a ver jamás ni nunca, no sé si valdrá la pena hacer cerebro con una eventual llegada al celestial predio. Se nos ofrece un puesto "a la diestra de Dios Padre", pero nadie se ha molestado en averiguar si el Señor es zurdo. Y la Biblia misma, en tantos de sus versículos, dice cosas tan contradictorias, que uno ni sabe a qué atenerse. Si acaso es cierto que en el reino de los cielos sólo hay espacio para ciento cuarenta y cuatro mil almas, aquello debe estar lleno hace siglos, a menos que, efectivamente, la reencarnación exista, de forma tal que las almas hagan turnos por temporadas. Porque, si bien...

Del diario vivir

Santo Domingo, D. N. 21 de octubre de 2008 Señora ROSABEL CASTILLO ROLFFOT REGISTRADOR DE TITULOS D. N. Fax 809-533-1258 Honorable señora Castillo: Tengo a bien informarle que en la Plaza del Buhonero, que colinda con el edificio de la Jurisdicción Inmobiliaria, existe una mafia de aparentes contactos con personal del Registro de Títulos que estafa a las personas cobrándoles dinero por agilizar los trámites para luego ni siquiera devolver los documentos necesarios para el mismo, los cuales cuestan mucho tiempo y dinero. En dicha plaza, cada día se sienta un abogado notario llamado Dr. Juan Francisco Trigo Fondeur, a “ejercer su profesión”, sobre lo cual sería muy interesante investigar el desenvolvimiento. No viene al caso contarle de todo el dinero que, según me cuentan, ese señor, alardeando de ser suegro del director del Inespre, debe en todos los establecimientos del lugar, ni la forma vulgar en que se expresa, ni cómo trata a quienes allí trabajan, ni la repulsión que esa ...