Un día especial, muy diferente
El día de ayer empezó mal. Salí a la hora establecida. Hice una parada que, para ser rutinaria, resultó de tira tragicómica. Fui a un banco cercano a retirar un menudo para gasolina y cualquier antojo durante una salida – muy prometedora - de la ciudad. Meto la tarjeta en un cajero automático y la escupe. La meto en el cajero contiguo y todo funciona bien, excepto la entrega del dinero. Voy a un tercer cajero, el del “drive-thru” y el monto solicitado en el anterior no está en mi cuenta. Saqué lo que quedaba menos el balance mínimo y entré al banco a informar que me está faltando un dinero que el cajero no me entregó. Y aquí ocurrió algo comiquísimo. Mientras explico el caso a la empleada (de pie, porque no había en qué sentarse) ¡se me cayeron los pantalones! ¡hasta el piso! ¡y llevaba una blusa corta! Por suerte, los panties no estaban rotos ni desbembados. A pesar de lo contrariada que estaba, me dio un ataque de risa y, con toda naturalidad, me subí los pantalones y s...