Del colegio a la UASD
O de la caridad a la solidaridad. Recientemente, como que no supe explicar a un grupo de jóvenes el impacto que tuvo, para mí y algunas compañeras de promoción, el salto de un colegio de monjas a la UASD “sin pasar por GO ni cobrar los $200”. Vivimos agradecidas de todo lo aprendido en el colegio, no cabe la menor duda. Pero tampoco hay duda de que vivíamos en una burbuja. Nos enseñaron a pensar en los pobres, sí. Eran frecuentes las colectas de ropas, sábanas, toallas, enseres del hogar y algún menudo para llevar a algunos barrios. También dedicábamos tiempo a la alfabetización de adultos, a cooperar con algunos servicios de salud, en fin, a practicar el precepto de “amar al prójimo como a ti mismo”, pero el prójimo allá y nosotras aquí. Caridad pura y dura, para disfrutar de nuestro bienestar y hasta comulgar en misa sin remordimientos. Sin embargo, en la UASD, los pobres no eran esa gente cuyos lejanos barrios visitábamos esporádicamente en plan de generosidad y altr...