Arí (con acento en la i)
En 2012, le dije a Patricia, la ya fallecida veterinaria, que quería un perrito faldero, que estuviera siempre cerca de mí y que me siguiera por todas partes. Me dijo que tenía un chihuahua, hijo del chihuahua de ella, y que me lo daba si me llevaba un gatito que compartía jaula con él. En ese tiempo, estábamos viendo una novela brasileña, Ti Ti Ti, que se trataba de la rivalidad de dos modistos, Arí y André, y así llamamos al chihuahua y al gato. André murió hace unos meses y Arí hace días que está dando señales de que quiere irse. Teniendo 6 años, presentó una cardiopatía, se la trataron, le indicaron unas pastillas de uso contínuo, y le pronosticaron tres meses de vida. De eso hace 8 años. Arí nunca ha sido simpático, ni cariñoso, ni juguetón. Y eso que yo quería, un perrito que me siguiera a todas partes, no se me dio ni un solo día. Para mi suerte y para desgracia de Arí, pocos meses después de su llegada a mi casa, Pierina me regaló a Rosalía, la divertida pug que, aunque...