Entradas

Semana Santa: ríos, playas, montañas…

Imagen
  Viendo la publicación del número de vehículos que pasaron por los peajes, me preguntó una amiga por qué tanta gente sale de la ciudad durante este feriado. Y, la pregunta del millón, ¿cómo se permiten los gastos inherentes? Respondamos primero lo de los gastos: por un lado, hay gente, no mucha, organizada, que ahorra para darse sus gustitos; por otro lado, casi todo el mundo tiene tarjetas de crédito; y mientras haya prestamistas al módico 20%, todo se resuelve firmando un pagaré y/o entregando la tarjeta de débito de la cuenta nómina. Entonces, pasemos a las razones por las que la gente, masivamente, se va de la ciudad en Semana Santa. Pesa mucho la disponibilidad de un fin de semana algo más que largo. Luego, las condiciones del clima: no hace frío, pero todavía el calor no es insoportable. Algunos años, como éste, llueve, pero de todas formas, aquí nadie se detiene ni se devuelve porque llueva. Efectivamente, es una época buenísima para bañarse en el mar. También en lo...

Bien fait! (¡Lo mereces!)

Imagen
  “Bien fait” es una expresión francesa de doble filo, que tanto sirve para felicitar como para castigar. Literalmente, significa “bien hecho” (fait es el participio del verbo faire, que significa hacer), por lo que se usa para estimular o valorar. Pero, como aparece en el título, es una expresión que también significa “lo mereces”, refiriéndose a un castigo o un revés. Es lo que dicen los padres a sus niños cuando se caen o se golpean después de haberles dicho mil veces que dejen de saltar o de hacer cualquier travesura que los pone a riesgo de ese resultado; cuando no acogen las advertencias sobre determinada situación. Entonces, creo apropiado usar la práctica y útil construcción idiomática a todos aquellos que se acomodaron en la sumisión, en la genuflexión, en la adoración de la que son objeto, ignorando que son enemigas mortales de la lealtad. Por cualquier circunstancia, incluyendo accidentes, caen en una situación de mucho o poco poder, real o aparente, de todos mod...

“La religión: opio del pueblo”

Imagen
  No hay que ser marxista, es más, ni siquiera hay que ser ateo para estar de acuerdo con eso. La religión, cualquiera que sea, es una desgracia. Lo ha sido siempre. Esto no es una opinión. Es un hecho comprobado en demasiados capítulos de la historia universal. Publiqué hace un ratito en Facebook que “ Muchísimos izquierdistas dominicanos NO son ateos. Son creyentes ¡y practicantes!” No pensé que tendría que aclarar mi comentario, pero por lo que han comentado algunos contactos, parece que no he sido debidamente interpretada. De ninguna manera he intentado referirme a los conocidísimos chaqueteros, porque de ellos sabemos que no son izquierdistas ni apegados a ninguna ideología, ni credo, ni práctica fuera del chaquetismo. No he intentado evocar a quienes se mueven al vaivén de las olas de nuestro peculiar “ejercicio político”, por llamarlo de algún modo y sabiendo, como todos sabemos, que es más bien la búsqueda de notoriedad, preferiblemente acompañada de algún nivel d...

Como el santo rosario

Imagen
  74 años “entrao en” 75 son muchos años. Por más que nos digan “todavía usted está joven”, la realidad es que a esta edad no lo somos. De hecho, estamos a tiro de hit para alcanzar la esperanza de vida en nuestro país (lo cual no significa que no la superemos, como tantos de nuestros conocidos y desconocidos). Por supuesto, para llegar hasta aquí, fuimos niños, jóvenes y adultos. Ahora somos viejos (¡no al eufemismo de adulto mayor, que ser viejo no es delito ni ofende a nadie!). No sé si son cosas mías, pero tengo la percepción de que nosotros, los viejos de mi generación, somos bastante más vitales que los de generaciones anteriores. Muchos todavía trabajan, otros dejamos de trabajar hace poco, aun teniendo fuerzas, lucidez y ganas para seguir. Pero veo fotos de mi niñez con mis abuelas, que no tenían ni 60 años cuando nací, y de mi hija con mi mamá, que tenía 66 cuando ella nació, y lucen mucho mayores que mis contemporáneos y hasta de los que ya alcanzaron o están lleg...

No podían ganar los dos

Imagen
  Hace algo más de 60 años, en mi adolescencia, mis vecinos coetáneos y yo oíamos los juegos de pelota por radio en el parqueo de una farmacia. El radio era de plástico duro. Era mío, salido de una compra-venta que mi papá tenía entonces, como compensación a unas facturas que revisé y organicé. Del grupo que se reunía a oír los juegos, casi todos eran liceístas. Había un aguilucho y yo era (soy) escogidista. Las Estrellas Orientales no tenían a nadie en ese grupo. Una noche, el juego que estábamos oyendo era entre las Estrellas y el Licey, en San Pedro de Macorís. Recordemos que, en ese tiempo, las Estrellas eran los perdedores seguros en todos los campeonatos. Resulta que ese día, no solamente ganaron las Estrellas, sino que fue una pela 16 a 4. A pesar de que, de no ser por la sorpresa de que las Estrellas ganaran, la lluvia de palos y anotaciones calificaban para aburridas, la cuerda que cogió la liceísta más fanática que haya nacido en nuestro país, ya fallecida, la l...

¡Ay, esos contratos de adhesión!

Imagen
Dice “don” Copilot; “Un contrato de adhesión es un tipo de contrato donde una de las partes establece las condiciones generales, y la otra parte solo puede aceptarlas o rechazarlas sin posibilidad de negociación.” Así son los contratos de servicios masivos. Las empresas de servicios son incalificables. No sé cuál de todas me tiene más recontrajarta. Así como era difícil vivir sin teléfono durante muchos años, ahora es difícil vivir sin celular y el inefable internet. Ya, sin darnos opciones, la compañía Claro nos cambió las líneas telefónicas (alámbricas) por fibra óptica (desde la cajita del internet). Pagamos una suma mensual por un número de minutos en el teléfono, más un determinado plan de internet aéreo (wifi). Hay quienes también pagan por el servicio de telecable. No estoy hablando de celulares, sino de servicios -llamémoslos – domésticos. Fijos, no móviles. Aparte del constante asedio para que nos cambiemos de plan, resulta que cada vez que el servicio falla porque...

Cada ritmo trae sus pasos

Imagen
  Y así, nos hemos pasado la vida aprendiendo a bailar. Cada vez que aparece un ritmo nuevo, ¡a aprender a bailarlo! Los de mi generación, por supuesto, hemos tenido el merengue desde que nacimos hasta la fecha. Ha tenido épocas en que se ha puesto muy desagradable, incómodo, difícil, acelerado, mezclado. Los que somos de ciudades, nos quedamos con los merengues de orquesta. Aceptamos la llegada de los combos hasta que empezaron a reproducirse como curíos, y no pocos masacraron el merengue. Felizmente, siempre sobrevivió. En el camino, también disfrutamos del son, el danzón, la divina guaracha, el guguancó, el maravilloso chachachá, la plena, la bomba, el mambo, la rumba, la chunga, la pachanga, la charanga, el bugalú, la mangulina, la variedad de salsa (romántica, brava, etc.). Otros ritmos nunca llegaron a los salones de baile. Por ejemplo, en una época Rafael Solano llevó la mangulina a los bailes y sudamos la fiebre, pero el carabiné no. Angel Viloria grabó música y l...