La educación de nuestros presidentes
Yo no había cumplido 10 años cuando mataron a Trujillo. Nunca lo vi en persona. Las anécdotas con relación a su educación doméstica abundan, algunas pintándolo como un perro y otras ponderando sus valores y su sentido de la familia. Del desfile de presidentes que se sucedieron después de su muerte, es poco lo que se sabe al respecto, principalmente por lo efímeros que fueron sus mandatos. Luego, Juan Bosch, con quien me traté de cerca. Por un lado, era amigo de infancia de mi abuela Cosetta, se adoraban. Por otro lado, su primer matrimonio fue con una parienta nuestra cuyo nombre no recuerdo. Lo que sí recuerdo es que las veces que él y yo nos encontramos, invariablemente me apretaba los cachetes y me decía: “¡Igualita a su abuela!” Cada vez, le respondía lo mismo: “Don Juan, abuela era pelirroja, de ojos verdes.” Y él me decía: “Pero te mueres si no le dices cuatro verdades a la gente en su cara. En eso es que te pareces a ella.” Y, la última vez que nos vimos, en el ani...