Quería saber si era virgen
Las historias de los abusos sexuales, principalmente de hombres a niñas y adolescentes, aparte de escandalosamente numerosas, son cada vez más inexplicables. De la interminable gama de ejercicios de poder, éste es el más aberrante. Hoy les cuento la experiencia de una jovencita que solía visitar con frecuencia a unos vecinos, amigos inseparables, contemporáneos. Un domingo en la tarde, quedaron solos, conversando en la marquesina, el padre de sus amigos y ella. El señor, en un momento se paró de su mecedora y entró a la casa. Pocos minutos después, regresó. Evidentemente, entró a ver dónde estaban los demás miembros de su familia. Sin mediar palabra, se colocó de pie detrás de la muchacha, con una mano le levantó la cabeza y, mientras la besaba salvajemente en la boca, con la otra mano intentó introducirle el dedo en la vagina. No lo logró. Estuvo cerca, pero la joven logró zafarse. Se fue a su casa y no le comentó nada a su madre, segura, por experiencia, de que no...