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Nicolás y Margarita

Los cuentos de la iglesia católica no se acaban. Tampoco los del cardenal. Una de las mayores inconsistencias de la iglesia es la obligación de recibir los sacramentos, y negarlos a su sola discreción. Hace unos años, en bautizo de campo, quedé “putrefacta” cuando vi con mis ojos y escuché con mis oídos que el párroco no bautizaría a los niños ni a las niñas que no aparecieran con el apellido de sus papás en las actas de nacimiento, es decir, no reconocidos, aunque vivieran con ellos. Si el bautizo es el acta de nacimiento de la iglesia, que durante años fue tan oficial como la verdaderamente oficial, al extremo de que era obligatorio presentar la fe de bautismo para inscribirse en casi todas las escuelas, y lo único que cuenta al momento del agua y la sal es el nombre “de pila”, ¿por qué tiene la iglesia que meterse en ese asunto tan fuera de su órbita? Así, niega la comunión a quienes no se confiesan, o sea, a quienes no cuentan a un cura sus más íntimas intimidades (¡qué situa...

Sexo a la fuerza

Sin el menor resquicio de duda, la función del sexo en la vida de los humanos es producir placer. Claro, si nos descuidamos, también nos reproduce - y a muchos les encanta reproducirse. Pero, diferente a otras especies, nosotros no tenemos sexo únicamente para esos fines, sino cada vez que queremos y que podemos, básicamente para gratificar y gratificarnos. Resulta que la sociedad - esa misma sociedad que no acepta, sino que discrimina y condena brutalmente a los hombres y a las mujeres que cobran por los servicios sexuales y también a aquéllos que, sin cobrar nada, en algunos casos compartiendo los gastos y a veces hasta pagando, prefieren una vida sexual alternativa – permanece en un silencio espantoso ante quienes ejercen el sexo a la fuerza, los violadores, los abusadores. Y lo dejo así, en masculino, porque los hombres constituyen una abrumadora mayoría en la comisión de ese delito. La pregunta del millón es: ¿qué placer puede sentir quien obliga a otra persona, de la edad que...

La asamblea del PRSD

Este domingo 29 tendrá lugar la asamblea del Partido Revolucionario Social Demócrata en la que se determinará qué candidato apoyará en las elecciones de mayo. Debidamente inscrita poco después de su fundación (fui su candidata a diputada en 2006 y a regidora en 2010), allí estaré, militantemente. Espero, desde el fondo de mi corazón, que ese candidato sea Hipólito Mejía. Sí, porque perderme a mí no significa nada. No represento capital político. Mi amistad con Hatuey está a prueba de eso y mucho más. Son demasiados años de cariño y, sobre todo, de respeto. Pero de ninguna manera permaneceré inscrita en un partido que apoye al candidato morado. No creo que esto llegue a ocurrir. Mayormente, el padrón del PRSD se compone de los perredeístas que siguieron a Hatuey. Si bien es cierto que el PRSD no apoyó al PLD en 2004, la posición de Hatuey frente a la reelección de Hipólito fue determinante para el triunfo electoral de Leonel. No ha quedado el menor resquicio de duda de que se trat...

Basta y sobra

Disiento de quienes alegan que el hartazgo que tenemos los dominicanos y las dominicanas del régimen morado no es suficiente para que Hipólito gane las elecciones. Creo firmemente que basta y sobra. Y el PLD lo sabe. Sólo eso explica que la campaña de Leonel, Danilo, Margarita, Vincho e hijos, y demás, esté basada en un terror que les ha servido muy poco o nada. La última genialidad de uno de los hijos de Vincho es asegurar que Hipólito va a retirar su candidatura, escudado en la eventualidad de un fraude. Decir eso de otra persona, del mismo Danilo por ejemplo, hasta se podría tomar en consideración, pero jamás de ese arrojo hecho persona que es Hipólito Mejía. Se subestima demasiado a la población cuando se presenta a Margarita como la figura mejor valorada, como si nuestra vida fuera una novela rosa. Se pretende capitalizar “las obras” de la primera dama, que no son más que la usurpación de casi todas las funciones públicas, agravadas por la facilidad con la que gasta el escanda...

Lo de Tonty

¡Qué tontería! ¡Qué tontada! ¿Ven por qué insisto en que una cosa es apoyar a Hipólito, como en efecto lo apoyo y lo apoyaré, y otra es abrazarse al PRD? Me siento muy ofendida, agredida, atropellada. Espero que ahora ciertos perredeístas tengan más claro quienes son sus peores enemigos. No entiendo ni acepto el criterio, el que sea, que llevara a Tonty a escudarse detrás de una institución, de un partido mayoritario con probabilidades reales de llegar al poder, para salir de un problema en el que, verdadero o falso, se metió solito y que a todas luces es personal. Y mucho menos entiendo que encontrara, en la dirección y en la militancia del partido, quien se prestara a bailarle la música. Estamos en campaña. ¿Cuál es el mensaje? ¿El PRD apoya, defiende y protege a los acusados de agredir a las mujeres? ¿Qué quisieron decirnos a las mujeres y a los hombres - que parimos, criamos y por lo general mantenemos - con esa caravana irreflexiva e irracional? Felizmente, Hipólito no ha di...

Galván

Conocí a Galván como líder de muchos inquietos jóvenes de clase media. Le di todo el apoyo que me fue posible durante aquellas protestas contra Roberto Salcedo por la siembra compulsiva de palmas, la construcción del helipuerto en el Malecón para facilitar su transporte a Juan Dolio a jugar golf, y la conversión de esta ciudad en un escenario para rodar películas. Me retiré con flores cuando me dio la impresión de que estaba tomando la misma – decepcionante – ruta de Roberto Santana, empezando por un cierto vedettismo debido a su muy mal manejado éxito con las mujeres (no pocos hombres también suspiraban por él) y, luego, por su forma, a mi juicio inmadura, de ejercer su indiscutible liderazgo. Diferente a otros adultos que lo apoyaron y lo apoyan, entre los cuales hay quienes se han aprovechado bastante bien de él para mantener su vigencia y darse vitrina, se lo dije, se lo advertí, lo regañé como si lo hubiera parido y me doliera. Después de eso, sólo volví a verlo por televisi...

Sí, desesperada

Un lector oculto detrás del cómodo anonimato comenta debajo de uno de mis artículos que me percibe desesperada. No me queda más que darle la razón: estoy desesperada, tan desesperada como unidades, decenas, centenas, millares, millones de dominicanos y dominicanas que, aun sabiéndonos en la curva final del régimen morado, estamos al cabo de nuestras fuerzas debido a lo que estos ocho años han significado para nosotros en todos los órdenes. Para que los peledeístas lleven la vida que llevan, nosotros, todos los demás, nos hemos pasado esta interminable era sin poder hacer absolutamente nada, dejando de hacer la mayor parte de las cosas, simples, que hacíamos. Para que ellos se estén llevando el mundo por delante, nosotros hemos tenido que dar un bajón muy violento a nuestras vidas, que nunca fueron de lujo ni de gran confort. Hemos tenido que dejar de comer muchas cosas, hemos tenido que pasar malestares, dolores y enfermedades sin ir al médico ni al dentista, hemos tenido que decla...