Pacheco, ¿un lord inglés?
No lo conozco. No recuerdo
haberlo visto en persona ni una sola vez. Desde que salió a hacer vida pública, no me agrada. Sé, con seguridad, que no es un lord inglés.
Ahora bien, en el escenario que
se produjo la escena en la que el Piro le dijo “de tíguere a tíguere”, Pacheco
era “el dueño de la casa” y el Piro un visitante. Entonces, no es de buen gusto
usar ese tipo de expresión cuando vamos de visita a una casa ajena. Y menos un
muchacho bien criado visitando a alguien no tan bien criado.
Pero si Pacheco fuera un político
de verdad, en vez de exigirle al Piro que no se refiriera a él en esos términos,
le habría soltado una carcajada. No podía decirle “no somos iguales” porque,
efectivamente, no lo son.
“Las clases son las clases y el
recreo es el recreo.”
Con el Piro, a quien conocí –
aunque no nos tratamos de cerca - en el fragor de las marchas verdes, se puede
estar o no de acuerdo. Pero su vida pública siempre ha estado orientada a
protestar por todo lo que no anda bien. Repito: no hay que adherirse a todas
sus posiciones, ni hay que ser fan de su estilo, pero no se le puede acusar de
nada que haya perjudicado a la sociedad.
En cuanto a su vida personal, la
conocemos porque él mismo, responsablemente, ha reconocido cada capítulo de su
historia. Hay que tener valor para hacer eso. Debería servir de ejemplo a los
tantos que ni siquiera han intentado rehacer su vida.
Entonces, sin meternos a lo
hondo, dejando de lado los orígenes, las condiciones de vida, la educación
doméstica, la formación académica, y las pruebas de reales inquietudes sociales
y económicas; limitándonos a las intenciones que llevaron a los dos a hacer
vida pública y los resultados de cada uno, el resumen es muy fácil: no es lo
mismo andar buscando “views” (de lo que acusó Pacheco al Piro), que haberse
pasado la vida beneficiándose de un poder político que, al menos yo, no
entiendo cómo fue que adquirió, no hablemos de las incontables veces que ese
poder político nos ha perjudicado y todavía le falta por perjudicarnos.
Pacheco ocupa una posición
demasiado importante dentro del sistema que nos asfixia. Como presidente de la
Cámara de Diputados, ha refrendado demasiadas leyes que nos mantienen en el
atraso y que nos empeoran la vida.
Sin embargo, parecería que su
sensación de poder (que lo tiene), más cualquier aire de grandeza que haya
adquirido - producto de debilidades científicamente descritas y comprobadas -
lo llevaron a prohibir al Piro que se dirigiera a él en esos términos, que bien
sabe Pacheco que forman parte del repertorio del Piro.
Repito: no fue de buen gusto
llamar “tíguere” al dueño del patio que se visitaba. Pero la reacción del dueño
de ese patio no fue adulta. Por el contrario, desnudó una debilidad. No
capitalizó el momentum. Un verdadero “royal” no reacciona así.
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