Aprender creole: necesidad nacional

 


No sé cómo se llama ni qué provincia, mucho menos qué partido representa el diputado que propuso imponer la enseñanza del creole en las escuelas, pero la verdad es que tampoco recuerdo una propuesta surgida desde las entrañas del Congreso tan atinada como esa.

Aparte de que “saber no ocupa lugar”, la comunicación integra, incluye, da poder, de eso no hay dudas. Y en el caso nuestro, el de los dominicanos, no solamente compartimos la isla con Haití, sino que compartimos buena parte de nuestro propio país con la cantidad de haitianos que (sobre)viven aquí, no hablemos de la perentoriedad de reducir los niveles de odio de lado y lado.

Estoy segura de que, si las condiciones de vida en Haití fueran mejores que las nuestras, la migración sería al revés, de aquí para allá. Y de todos modos no son pocos los dominicanos que viven allá.

Asqueroseamos a los haitianos, sin embargo, los haitianos que van a la escuela en Haití aprenden español: lo entienden, lo leen, lo escriben, lo hablan. Y los que, con o sin escuela, viven aquí, también aprenden, a otro nivel, el idioma que hablamos en la República Dominicana, diferentes a nosotros que, aun viviendo en países de idiomas diferentes al nuestro, no nos molestamos en aprenderlo.

Una de las cosas que más me llamó la atención durante mi estadía de dos años en Antigua y Barbuda fue precisamente ésa: la cantidad de dominicanos que llevan añales viviendo allá y no hablan ni entienden el inglés. ¡Y sus hijos y nietos nacidos allá apenas entienden, mucho menos hablan, el español!

Tan así es, que el gobierno de Antigua y Barbuda recientemente declaró el español su segunda lengua oficial, dado el alto porciento de la población que representan los inmigrantes hispanohablantes, dominicanos en abrumadora mayoría (muchos de ellos, descendientes de cocolos del Este de RD, en búsqueda de un pasaporte fuerte).

Lamentablemente, en el mundo se hablan muchos idiomas. Y cada país tiene intereses particulares y específicos a la hora de aprender una lengua extranjera. La vecindad es un factor importante. Para nosotros, el creole es de vida o muerte.

Sobran razones para que desconfiemos de nuestros legisladores, pero independientemente de cualquier intención subterránea, creo que la propuesta es sabia, que mejoraría mucho los niveles de convivencia, para compartir en paz y armonía este pedazo de tierra rodeado de agua por todas partes, dividido en dos países tan diferentes en tantos aspectos.

Aprender el idioma de nuestros vecinos: leerlo, hablarlo, entenderlo, reduciría mucho la peligrosa hostilidad que marca nuestras relaciones interpersonales. Nos veríamos unos a otros con otros ojos. Sin atentar contra nuestra dignidad ni ceder ni un milímetro de nuestra propiedad, nos comprenderíamos y nos toleraríamos mejor. Daríamos una prueba indiscutible de nobleza.

Unos y otros nos sentiríamos mejor si logramos convivir en armonía, entendiéndonos. Es cierto que el recelo, el prejuicio, la desconfianza, el descrédito, la aprensión entre vecinos se da “hasta en las mejores familias de Gascue”. Pero aprendiendo creole ganamos todos. Rompamos esa barrera.

Por favor, si escribes un comentario, incluye tu nombre. Gracias.



 

Comentarios

cibercosette ha dicho que…
Sí, como muchos de ustedes, lectores, soy descendiente de haitianos, más exactamente bisnieta de una esclava. Y al igual que muchos ascendientes de ustedes, en el caso de los míos, españoles, entraron a la isla por Haití.
Gilbert Mervilus ha dicho que…
El tema me resulta de particular interés, puesto que mi bisabuelo materno, de origen líbano-palestino, emigró a la República Dominicana a principios del siglo XX, antes de establecerse en Petit-Goâve (Haití) para fundar una fábrica de textiles
cibercosette ha dicho que…
Más sobre mi ascendencia haitiana: a mi abuelo le decían Tevené por su apellido materno, Thévenin, que no era el de su mamá, sino el del amo (dueño) de su mamá.
cibercosette ha dicho que…
Y, por el lado de mi mamá, su abuela paterna, española, llegó por Haití como acróbata de un circo, y se quedó en RD.
cibercosette ha dicho que…
Me escribe por WhatsApp un amigo, profesional de la construcción: "Es algo atinado conocer el lenguaje del vecino. En la construcción tenemos un muro divisorio entre obreros y mandos medios ( ingenieros de obra). Las órdenes se dan a un maestro y este se auxilia del haitiano más conocedor del idioma español para transmitir las tareas de obra."

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