Prácticas viejas y muy malas

 


A mediados de los años 70, hacía muy poco que había regresado de Francia y me contrataron para traducir unos manuales de equipos que la presidencia había adquirido para algunas de sus dependencias, entre ellas RTVD (el canal 4).

Cuando recibí del primero de dos o tres cheques en los que habíamos acordado dividir los pagos, di un brinco – y no fue de alegría – cuando vi que me habían descontado RD$2 por concepto de una foto del presidente Balaguer.

Ahí mismito empecé a pelear: en primer lugar, ¿dónde estaba la foto de Balaguer que me estaban cobrando? En segundo lugar, ¿qué los hizo pensar que yo quería una foto de un hombre que, no solamente salía en la prensa absolutamente todos los días, sino que se encontraba a dos puertas del lugar que me asignaron para hacer el trabajo? Y, en tercer lugar, ¿qué ley amparaba esa compra inconsulta?

Para salir de mí, más de un empleado de ese departamento se metió la mano en los bolsillos para resarcirme los dos pesos. Entonces tuvieron que oírme: “Ustedes son muy atrevidos. Me están poniendo precio. Esto no es un asunto de dinero. Lo que yo quiero es un cheque con el dinero completo. Ya les avisaré cuando quiera una foto del presidente, pero espérenme sentados.” Y anulé el cheque con un bolígrafo que había al alcance de mi mano.

Luego me contaron que también les descontaban una cuota para el Partido Reformista, pero yo no recuerdo si eso me ocurrió, aunque creo que tampoco lo habría dejado pasar, por lo que descarto que me hubieran “multado” con eso.

Yo me pregunto adónde iban a parar esos montos. No me parece que fueran a los bolsillos de nadie ya que no eran pagos en efectivo. Y tampoco creo que la Tesorería se ocupara de distribuir esos descuentos, ni al entonces partido oficial ni a ningún fotógrafo privilegiado

Les estoy contando esto a propósito del reciente y escandaloso “descubrimiento” de que empleados públicos sean conminados a desprenderse de una porción - a veces importante, de sus sueldos - para pagar locales y otros gastos del partido o movimiento del jefe de la institución.

Han pasado muchos gobiernos desde eso que les acabo de contar. Y muchos más después de la muerte de Trujillo, del que supe que todos los empleados públicos estaban obligados a portar un carnet que llamaban “la palmita”, pero no recuerdo que me hayan dicho que también les retenían algún dinero de sus sueldos.

Tengo que decir que no he oído nada similar de los gobiernos morados. O sea, no tengo información al respecto (para que conste que no lo estoy descartando, pero tampoco voy a inventar).

El caso es que, por muy viejas que sean ciertas prácticas, no son justas ni decentes. Y parece que, si en algo han cambiado, ha sido para peor. Más burdo todo.

A los favorecidos con puestos - para los que no califican y con los cuales no cumplen - para que recuperen lo que juran haber gastado en campaña, bueno, no sé ni qué decirles. Tan indecente es solicitar como aceptar esos puestos.

 

Paraquenoserepitalahistoria: LOS TRES GOLPES DE TRUJILLO

Comentarios

Rosalia Despradel ha dicho que…
Nunca había oído hablar de ese tema. No es justo, no.
Clarisa Gil Batlle ha dicho que…
Un escrito sin desperdicio!

Entradas populares de este blog

El Vergel desde 1965

Carta a Socorro Monegro

A los incumbentes y aspirantes