La recaudación consular: ¡por fin!

 


Muchos miembros de embajadas y consulados en países donde tenemos representación, no disimulan su asombro sobre el hecho de que las recaudaciones consulares quedan en manos de nuestros cónsules o diplomáticos encargados de los servicios consulares. Que es una vergüenza, dicen los más prudentes. Y hay que decir que antes, la distribución era 60-40: 60% para el cónsul o diplomático encargado consular, 37.5% para el Tesoro Nacional, y 2.5% para la entonces SEREX.

 Es oportuno aclarar que, en muchos casos de diplomáticos encargados del servicio consular, no son ellos, sino los embajadores quienes disponen de esos fondos.

El origen de la mala práctica se debe a que antes, los cónsules no tenían sueldo. Trabajaban por las recaudaciones, menos los gastos (siempre ha habido que comprar las libretas de pasaportes, las entonces famosas tarjetas de turismo, las desaparecidas facturas consulares, y demás).

El PLD puso sueldo a los cónsules, vicecónsules y auxiliares consulares, y abrió muchísimos consulados. Creó la dotación consular – un dinero para los gastos administrativos – y dejó las recaudaciones en los bolsillos de los cónsules.

Muchos de esos cónsules, en los gobiernos de todos los partidos, no conformes con sus sueldos, la dotación consular y el derecho a las recaudaciones, han venido cobrando los servicios muy por encima de lo que indica el tarifario, incluso en lugares donde los dominicanos viven en la pobreza.  

Cuando ganó el PRM en 2020, fueron formales las instrucciones de enviar un informe mensual detallando las recaudaciones y que se indicaría la vía para que las mismas llegaran al Tesoro Nacional.

Sin embargo, la rotunda negativa del grupo autodenominado “cónsules del cambio” tumbó la disposición, amparándose en ayudas a nuestra diáspora en tiempos de pandemia.  

El otro detalle es la cantidad de vicecónsules y auxiliares consulares, esos “compañeritos del partido”, algunos realmente incalificables, cobrando sueldo y gastos de representación en dólares, a cambio de un trabajo que no realizan ni siquiera cuando de verdad se mudan a la ciudad en la que están nombrados. Eso también es una fuga de dinero que habría que corregir.

Todo se basa en la siete veces maldita práctica de compensar a dizque dirigentes por supuestos gastos en que incurrieron durante la campaña electoral para comprar votos. ¡Ah! También se incluyen entre los beneficiarios a los más absurdos guardianes de los votos de los tan innecesarios como inútiles diputados en el exterior.

Que se aproveche el momento para hacer un chapeo bajito de todas esas botellas, de las cuales no pocas representan una gran vergüenza en los países receptores, dada su alarmante falta de educación doméstica, por no mencionar su más absoluta incapacidad de realizar la más mínima tarea inherente al cargo.

Es más. El momento no podría ser mejor para cerrar un número de embajadas y consulados improductivos.

Las historias son interminables. Nos sentaremos un día a escribir ese anecdotario. Por ahora, vamos a alegrarnos de que, por fin, se cumplirá una vieja promesa de campaña, para lo cual ha sido necesario llegar al borde de un precipicio. 


Por favor, si vas a poner un comentario, escribe tu nombre. Gracias.






Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Por fin acabaron con ese desastre que lo que dejaba era pérdida !!

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