Respondiendo a Juan T H
Juan T H me envió por correo electrónico el artículo que copio a continuación, tal cual:
LA ABSTENCION ELECTORAL
Por JUAN T H
Hace algunos años participé como observador en las
elecciones de Brasil, donde voto es obligatorio, como en muchos otros países
del mundo, quedando sorprendido por la actitud cívica de los ciudadanos, del
organismo que dirige el proceso, así como de los partidos y de los candidatos
del inmenso país, que la misma noche de las votaciones, ya todo estaba
contabilizado y decidido sin ningún contratiempo. (Hablamos del país más
grande de América del Sur, con más de 8 millones, 500 mil kilómetros cuadrados que
supera los 230 millones de personas)
En más de 20 países el voto es obligatorio desde hace
muchos años, como en Brasil, desde que se creó el sistema en 1922, si mal no
recuerdo. Igual en Ecuador, Egipto, Grecia, Honduras, Líbano, Luxemburgo,
México, Panamá, Paraguay, Perú, Singapur y Uruguay, entre otros. El propósito
es garantizar, no solo la participación masiva de los votantes, sino darles
legitimidad a los elegidos. Sin embargo, ello no garantiza que todos los
ciudadanos participen en las elecciones. En muchos de esos países, la
abstención ha aumentado considerablemente.
En muchos países desarrollados, donde el sistema
democrático es fuerte, incluso donde hay un “Estado de bienestar”, la
abstención electoral supera el 50%, entre ellos Estados Unidos donde la mayoría
no sufragó, alcanzando el nivel más bajo de los últimos 20 años, quitándole
legitimidad a los alcaldes, congresistas y el propio presidente.
En Brasil, por ejemplo, si usted no acude a las urnas,
porque no creen en el Sistema democrático capitalista, pierde muchos derechos, entre
ellos, becas estudiantiles, préstamos en los bancos del Estado, etc. El
ciudadano que no acude a su centro de votación tiene que explicar las razones
enviando un certificado oficial de convalecencias o impedimento físico de
cualquier naturaleza. Es decir, tiene que explicar las razones de su ausencia
en las urnas.
En la República Dominicana existe la
Junta Central Electoral (JCE), creada en el 1939 en plena dictadura de
Trujillo, luego, en el 2010, se creó el Tribunal Superior Electoral (TSE) que
dirime los conflictos electorales. En los comicios pasados fueron llamados a
las urnas más de 8 millones de ciudadanos, el 51% mujeres y el 49% hombres que
son los que más votan. (Aunque eso ha variado) desde 1962, cuando se celebraron
las primeras “elecciones libres” tras el bien merecido asesinato del dictador, siempre
ha habido abstención. Pero las de los últimos comicios han roto récord,
superando el 50%, igual que en los Estados Unidos y otros países, tanto de la
región, como del mundo.
(Al parecer la gente cada vez cree
menos en la democracia, en el capitalismo y en las promesas de bienestar de los
dirigentes políticos, y está buscando otras opciones en el mundo del
espectáculo y las redes sociales)
Tal vez ha llegado el momento de repensar el sistema
democrático del país. No sería necio que los dirigentes de los principales
particos políticos se pusieran de acuerdo para presentar un proyecto de ley que
modifique el sistema electoral, la ley. No creo que sea aventurero ni una
locura el cambio, eliminar, por ejemplo, el 50 más uno, entre otros aspectos de
la ley, al igual que los partidos bisagra dirigidos por oportunistas,
trepadores y tránsfugas. Me gusta la idea del voto obligatorio, lo confieso.
Estoy pensando en voz alta.
Solamente. Pero algo hay que hacer para garantizar la participación masiva de
los ciudadanos en los procesos electorales, garantizar la legitimidad de los
candidatos y el fortalecimiento de una democracia en la que cada vez creo
menos. Pero no me gustaría que un “outsider” (extra-partido) analfabeto, rifero,
banquero de juegos de azar, o narcotraficante, se colara y llegara a la
presidencia de la República, aunque haya que volver a modificar la Constitución.
(¡Total, no sería la última vez!)

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