Salir en esta, nuestra ciudad
Creo que el asombro dejó de ser causa de muerte hace años en el Distrito Nacional. Desde que regresé a Gascue hace un poco más de siete años, una de mis salidas más frecuentes es a la tienda Sirena de la Avenida Mella. Antes de la pandemia, iba a pie y regresaba en taxi. Hoy, como lo hago desde hace un tiempo, me fui en el carro. Cuando, desde la Duarte, doblé hacia la Mella, me vi atrapada en un reperpero entre agentes de la Policía y esos vendedores informales de absolutamente todo que, día tras día, se instalan en las aceras a todo el largo y al frente de la tienda. Fue una escena realmente intimidante. Nada nuevo, pero tampoco es algo a lo que nadie se acostumbra: la violencia policial. Entre el shock que me produjo el evento y el movimiento de un agente en el medio de la calle, me detuve para no atropellarlo. Lo que me gané fue que ese agente le diera varios pescozones a mi carrito de marca asiática, por tanto, plástico; que me voceara de todo, a nivel de “ruede, rue...