Semana Santa: ríos, playas, montañas…

 


Viendo la publicación del número de vehículos que pasaron por los peajes, me preguntó una amiga por qué tanta gente sale de la ciudad durante este feriado. Y, la pregunta del millón, ¿cómo se permiten los gastos inherentes?

Respondamos primero lo de los gastos: por un lado, hay gente, no mucha, organizada, que ahorra para darse sus gustitos; por otro lado, casi todo el mundo tiene tarjetas de crédito; y mientras haya prestamistas al módico 20%, todo se resuelve firmando un pagaré y/o entregando la tarjeta de débito de la cuenta nómina.

Entonces, pasemos a las razones por las que la gente, masivamente, se va de la ciudad en Semana Santa. Pesa mucho la disponibilidad de un fin de semana algo más que largo. Luego, las condiciones del clima: no hace frío, pero todavía el calor no es insoportable. Algunos años, como éste, llueve, pero de todas formas, aquí nadie se detiene ni se devuelve porque llueva.

Efectivamente, es una época buenísima para bañarse en el mar. También en los ríos. Y pasar tiempo con familiares, amistades y demás relacionados que no viven en la capital.

Nunca olvidaré una breve conversación que tuve con Antinoe Fiallo sobre el éxodo de Semana Santa, durante la cual me dijo que, cuando uno empieza a empacar, los primeros que se meten en la maleta son los problemas. Le aclaré que eso es si no tienes gatos. Pero es verdad que los problemas ni se olvidan ni se resuelven vacacionando.

Cada año vemos las filas inmóviles de vehículos en las salidas de la ciudad, no hablemos de las mismas al llegar a las estaciones de peaje. Ya vimos que hasta hubo quien sacó su mesa de dominó en medio de la carretera para matar el tiempo.

Y eso es de ida, que no todos salen el mismo día ni a la misma hora. Así que lo que les espera al regreso, todo el mundo al final de la tarde del domingo, no es poca cosa.

Recuerdo un día de las madres, hace 10 años, que fuimos a una misa por mi fallecido primo Juanchy Harvey en La Vega y después seguimos hacia Santiago a visitar a Sara Pérez. Al regreso, todo bien, hasta que llegamos a Los Alcarrizos: ¡una hora y media hasta mi casa, sin entrar a la ciudad, ni siquiera pasar por el km 9, ya que vivíamos en Villa Claudia, que está a la altura del km 11!

Cada vez es un manicomio, muchísimo peor que el manicomio en que vivimos a diario en la ciudad. Ahí la pregunta es. ¿dónde y a qué hora trabaja toda esa gente que anda en las calles en horas laborables? Porque ya los tapones son a toda hora, todos los días.

Pero parece que el de este domingo en la tarde será de antología. Más de 700 mil vehículos pasaron por los peajes entre miércoles y jueves. Seguramente pasaron más el viernes y el sábado. Y regresarán todos juntos, el domingo en la tarde.


Por favor, escribe tu nombre si vas a insertar un comentario. Gracias.

 



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Bueno, ése regreso será antológico. Ya tengo palomitas, coca cola y un sillón para ver el espectáculo en primera fila.
cibercosette ha dicho que…
Ahora veo que fueron casi 900 mil vehículos que pasaron por los peajes:

https://www.elcaribe.com.do/panorama/pais/rd-vial-informa-891601-vehiculos-transitaron-por-peajes-en-tres-dias-de-semana-santa/
Anónimo ha dicho que…
Rafaelaperezg3124@gmail.co
4 abril. 2o26.


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