Entradas

Diligencias gubernamentales

Ayer dediqué todo el día a hacer diligencias. La primera, renovar el pasaporte. Aparte de que los gobiernos morados, sin duda, han eficientizado todo lo que implique recaudación, en Pasaportes no puede ser de otro modo mientras esté quien está a cargo de la División de Entrega. Para mí, el problema siempre ha sido hacer filas, pero ya a mi edad no las hago de ninguna manera y, cuando hay poca gente, hay donde sentarse a esperar ser llamado/a, así que no hay queja, todo lo contrario. Hasta los necios cuidadores de carros parecen entrenados para no molestar.
Pero, de ahí me fui a la Cancillería y fue como saltar del cielo al infierno. Lo primero, por supuesto, el cuidador de carros. Me indicó donde estacionarme y, cuando me bajé del carro me pasó un ticket con unas letras inmensas que decía: estacionamiento $200. Le dije que eso él podría cobrarlo cuando tuviera un solar cercado para esos fines, pero que yo estaba en la vía pública. Todavía me salta: "ah, sí, aquí afuera son 100&quo…

Parecía una buena noticia, pero...

Lean, por si les resulta de utilidad, pero no me digan que deje eso así, porque no lo haré. Estuve en el servicio exterior durante el gobierno de Hipólito y hasta febrero de 2005. En abril de 2003, cuando empezaron los descuentos para el fondo de pensiones, yo no estaba en el país y nunca nos enviaron un mensaje diciendo que, si veníamos de vacaciones o por cualquier otro motivo, debíamos pasar a firmar el contrato con la AFP, de manera que, al día de hoy, no he firmado ese contrato, que bien pudieron haber mandado por la valija diplomática que tantas veces llegaba llena de disparates. Para esos fines, me llamaron ayer de la AFP Reservas, para que pasara a firmar el contrato y a llenar un formulario de reclamación de los fondos acumulados, que “usted podrá retirar cuando cumpla 60 años (pretérito plus-quam-perfecto) y demuestre que lleva tres meses sin trabajar (elevados a la N potencia)”. Cuando me explicaron cómo eran los descuentos y los intereses que generaban, calculé que podía tene…

Cada vez que me acuerdo del ciclón...

¿Cuántos años hace del ciclón David y la tormenta Federico? Casi 40, ¿verdad?
Entre uno y otro, Angela Herrera, la actriz, en cuya casa pasé unos meses arrimada, me pidió que consiguiera lo que pudiera para las brigadas médicas del PLD. Conseguí de todo y un chin más.
El doctor Mario Collado dio una montaña de ropa de hombre y me llenó de medicamentos esenciales la cama de un camoncito que Augustico Feria tuvo a bien "tomar prestado" de El Candado, la ferretería de sus padres. Sólo faltaron jeringuillas, que mi amiga Micheline Laurent compró y me dio, y dinero para gasolina, que me dio Félix Germán, el papá de Milagritos.
Me quedé un poco preocupada porque el doctor Collado, no sé por qué, pensó que estaba haciendo tan espléndida donación a Salud Pública y cuando no se vio en la lista de donantes que la entonces Secretaría publicó, me comentó con pesar "el olvido". Pero la verdad es que no le aclaré nada, porque yo nunca le dije que era para el gobierno, aunque tampoc…

Perdonen la pela

Aun siendo una niña, recuerdo que se mudaron en mi edificio unos europeos del Este, refugiados o algo así, una familia con un hijo más o menos de mi edad y una hija un poco más joven.

Y recuerdo (¿cómo olvidarlo?) que esa niña me abordó un día para contarme con más detalles de los que me habría gustado enterarme, de su relación de (ahora puedo definirla) esclavitud sexual de un vecino, otro muchacho, pero mayor.

Los libros dicen que, hasta determinada edad que no recuerdo, cuando la diferencia de edad es 4 años o más, hay abuso. Y en este caso, aunque hubieran sido de la misma edad o la diferencia hubiera sido menor, la forma en que se desarrollaba la relación era de abuso y violencia.

El muchacho la golpeaba, pero además de eso, ponía a sus amigos en fila para que disfrutaran la niña. Supongo que no la embarazaron porque, a su edad, probablemente todavía no menstruaba, por tanto, no ovulaba. Pero cada vez que me acuerdo de eso, se me revuelven las tripas.

Yo se lo dije (más o menos) a la…

Pensando en voz alta

Como en todas las ocasiones en que se hace algo de trascendencia, abundan los chismes, los rumores, las intrigas, las difamaciones y demás decires con el propósito de socavar el entusiasmo y el progreso de cualquier cruzada.
Viene a mi mente aquella huelga histórica a principios de los 90, en que dos mujeres, Virtudes y Nélsida, paralizaron el país, básicamente por la escasez y consiguiente aumento de los precios del azúcar, la leche, y la gasolina.
La maquinaria gubernamental del momento no perdió tiempo en regar que Balaguer les había regalado un apartamento y una yipeta a cada una. A mí misma, me lo dijo alguien que aseguró haber estado presente. Resulta que las conozco a las dos, las conocí después de eso, y no porque me lo dijeran ellas (nunca les toqué el tema), sino que lo vi con mis propios ojos, resulta que ninguna de las dos tenía apartamento del gobierno, ni privado, ni tenía yipeta.
Las dos vivían en casas, una en Villa Juana y la otra en Don Bosco. Una andaba a pie y la otra…

El verdor de Dios

Imagen
Los siete pecados capitales son: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia.
Ninguno de ellos fue inventado ni estrenado por los peledeístas. Sin embargo, en estos 17 años que llevan en el poder, ahora absoluto, les han dado con banda y piquete.

De su lujuria, conocemos poco, y aun así sabemos que se les reconoce como debilidad, al punto de que son muchos y suculentos los contratos que han conseguido interesados de diferentes partes del mundo agasajando a nuestros gobernantes con orgías a las que traen exuberantes trabajadoras sexuales de sus países. Hay mucho de aguaje y piratería, pero eso no le resta un ápice al pecado de la lujuria. Siempre quieren, aunque no puedan.

En cuanto a la pereza, abundan los ejemplos. Contratos firmados sin leer, leyes aprobadas sin discutir, expedientes archivados sin procesar, informes publicados sin verificar, obras inauguradas sin terminar y entregadas sin equipar, y un largo, larguísimo, y peligroso etcétera.

Sobre la gula, sólo miremos su…

Dios es verde

Imagen
No me atrevo a decir que haya sido una revelación, sabiendo que no merezco tal distinción divina, pero mi cabeza ha estado dando vueltas a altas revoluciones, me he despertado varias madrugadas, no exactamente sobresaltada, sino descifrando lo que tampoco me atrevo a pensar que se trate de un mensaje de "allá arriba".
Seguramente, como fui educada en la doctrina cristiana, en colegio de monjas, y mis preceptos del bien y el mal, quiera yo o no, en ella están basados, no tuve gran dificultad en concluir que Dios es verde. Si yo fuera fanática religiosa, diría que él mismo me lo dijo. Pero hemos visto que muchos de sus representantes se han adherido a la causa verde abiertamente y eso no deja de ser una señal clara.
Empecemos por lo más fácil de recordar: los mandamientos de la ley de Dios. Dice el primero que amarás a Dios sobre todas las cosas, y de éste no vamos a decir nada, porque se cae de la mata que si eres creyente, amas a Dios sobre todas las cosas, aunque, paradójicam…